10 mar. 2009

Odisea 41



Aunque suena a título de película de ciencia ficción, lo que les voy a contar pasó en la vida real, con personajes de la vida real y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.




La crisis mundial ha tenido sus efectos en todas las áreas del ser humano, pero hay cosas que me parecen realmente increíbles si no las hubiese vivido yo mismo, en persona con todos mis huesitos.




Hace unos días, a la hora de almuerzo de mi trabajo decidií visitar una zapatería en un centro comercial cercano para ver zapatos, pues necesitaba comprar un par de vestir, negros número 41. Vi unos que me encantaron y llamaron mi atención desde un primer momento. El precio estaba más que bien. Decidí comprarlos al salir del trabajo, para que Marmota me acompañara. Creo necesario aclarar que soy muy quisquilloso para comprar zapatos, me gustan muy pocos modelos bien sea por un detalle o por otro. Salir conmigo es una tortura china si de comprar calzado se trata y esta vez era una excepción, o al menos parecía serlo. Me enamoré de unos zapatos a primera vista y no podía dejar pasar esa oportunidad.




Cuando salgo del trabajo, al final de la tarde, llamo a Marmota y me dice que todavía le falta mucho por terminar. A raíz de esto decido ir a la zpaatería, comprarme mis zapatos negros de vestir talla 41 y así hago tiempo hasta que llegue. Cuál fue mi sorpresa cuando el vendedor me dice que de ese número no hay, le pregunto cuáles modelos similares tiene de mi talla y me dice "NINGUNO". No sé cómo explicar mi decepción. EL milagro del mediodía se había desvanecido al escuchar dos palabras "NO HAY".




Espero a Marmota, con la decepción entre mis manos y sin saber qué hacer con ella. Me sugiere ir por varias zapaterías del bulevar de Sabana Grande, a lo cual accedo no muy convencido. Las recorrimos todas (unas 30 zapaterías) y en todas, absolutamente todas obtenía la misma respuesta "NO HAY" "TENEMOS 42 Y 39".




Estuve toda una semana buscando, hasta que el finde semana Marmota me sugiere irnos a otro centro comercial o por el centro de Caracas, y ¡Milagro! en la tercera zapatería que vimos en el centro comercial los conseguí. No el modelo que buscaba, pero ya la desesperación me llevó a comprar unos que si bien no están feos, ni tan caros pues no eran los que más me gustaban. Aunque, he de admitir que me quedan muy bien y combinan con mi ropa.

5 comentarios:

Darkljah dijo...

jejeje que bueno!... a mi me pasa igual... no soy de los que dicen un día "hoy me compro unos zapatos", no, nada de eso, muy poco salgo a ver vitrinas para comprar zapatos, soy de los que compran cuando se enamora de ellos o le gustan mucho pero mucho, de resto nada... y tambien he vivido eso de no encontrar mi número, o peor aun, veo los que me gustan y cuando regreso mas tarde ya no existe el modelo. PLOP! jeje

saludos...

Dark Angel dijo...

Tu tienes tu marmota y que afortunado eres....
Yo he intentado encontrar quien calce con la medida de mi corazón... pero siempre los encuentro en 39 o 42
besos desde mi lejana galaxia

Silmariat, "El Antiguo Hechicero" dijo...

Sobre zapatos.

Siempre que puedo, le reclamo a mi madre su cuota de herencia genética. Me explico. Me hubiera gustado tener su piel, su cabello, sus manos, su boca, su nariz o cualquier otro atributo…, pero no.

Heredé yo solito sus pies. Un enorme arco y pequeños. Si fuera mujer caminaría mejor que una miss portando tacones 100mm, pero en mi caso debo ir por la vida con mi particular problema de calzado.

Me explico:

Soy 42 ½ de ancho y 39 de largo. Eso quiere decir que mis zapatos –cuando consigo alguno que me queden- terminan transformados en babuchas árabes con su punta apuntando al infinito.

Así, amigo Gustavo, no se queje.

Todo lo mejor para Usted.

semental dijo...

a veces pasa,lo bueno es q conseguiste algo.
¿porque no aparece mi comentario de tu ani,sera q no lo publique bien?
visita mi blog y dime q tal.

Green dijo...

Bueno, debes pensar que por alguna razón sucedió...de alguna forma Marmota estuvo ahí para no dejarte enloquecer, y mira, a has conseguido zapatos nuevos, y con quién mejor que con tu amigo.

Un fuerte abrazo y espero que todo vaya muy bien.