Supongo que algunos deben estar tratando de ubicar a Melinda Gordon para que ella haga cntacto conmigo, pero tranquilos, aunque llevo casi un mes ausente no estaba muerto. Bueno a decir verdad tampoco estaba de parranda, ¿qué más hubiese querido que irme de luna de miel con Marmota a una isla desierta del Caribe y alejarnos de esta ciudad cada vez más agobiante?. Llevo mucho tiempo sin escribir, y el mismo tiempo sin visitar los blog amigos, y esto se debe a una sola razón. Mi vida ya no es la misma, ha dado un giro importante dónde muchas de las cosas que me eran familiares, cotidianas y habituales han dado paso a una vorágine de emociones y de procesos adaptativos.
A los fans que ha conseguido Marmota por aquí, gracias a la forma que lo describo, les digo que tampoco se preocupen, seguimos juntos y cada vez más felices. Aunque me gustaría que uno de los cambios de mi vida fuese el tener un nuevo apartamento donde continuar escribiendo nuestra historia de amor. Sin emabrgo, aún no lo hemos conseguido.
Después de tres años en un mismo lugar de trabajo, dónde disfrutaba de muchas libertades, tales como tener acceso ilimitado a internet y hacer todas las cosas que hacía, como actualizar frecuentemente mis trazos y pasar mañanas enteras revisando los últimos avances de mis bloggeramigos se me presentó la oportunidad de cambiar de trabajo, y con ello todos los cambios lógicos del caso.
Algunos podrán alegrarse, porque estoy en un nuevo lugar de trabajo, conzoco gente nueva, hago cosas que me gustan y gano casi el triple de lo que me pagaban anteriormente. Salir de dónde estaba me ha permitido, efectivamente, confirmar lo que valgo com o profesional y que me merezco mucho más que lo que hacía y lo que recíbía por hacerlo. Pero, todo en la vida tiene un precio, y en esta oportunidad no estoy excento de pagarlo ni recibo subsidio alguno. Todas las libertades y comodidades "en línea" que tenía las he perdido.
Ahora, estoy en un lugar dónde las normativas son más estrictas, hay incluso cámaras de vigilancia en todas las oficinas, espejos por todas partes y estoy en un espacio público dónde la provacidad de la que gozaba en mi anterior oficina la he perdido totalmente. ANtes, estaba casi sólo en una oficina en un escritorio privilegiado, porque detrás de mí sólo había una pared y una gran ventana con vista al Ávila, claro, cosa que no servía de nada porque tenía una gran persiana negra que nos exigían mantener totalmente cerrada. Y como estab de espaldas a mí, tampoco me importaba mucho la diferencia entre tenerla abierta o cerrada. AHora, estoy sentado en un cubículo contra la pared y todo el mundo que pasa se entera de lo que hago o dejo de hacer, mención especial merece decir que estoy con la puerta abierta y el pasillo a mis espaldas.
Si bien me siento a gusto con lo que estoy haciendo ahora, y en apenas 3 semanas de trabajo ya he recibido reconocimientos importantes por la labor y aportes realizados para la mejroa de las actividades, sé que este no será el gran trabajo de mi vida. Pero, para solventar la crisis económica que me ahogaba, recuperar mi autoestima profesional y sentirme útil a los demás, pues está muy bien.
La gente, pues es extraña. Quizás más humanos, pero aún extraños. Mi jefa, pues contamporánea conmigo y ya ha sido víctima de mis correcciones. Lo siento, pero soy directo y digo las cosas cómo las sientos y cuándo las siento. Aunque por el camino he ido aprendiendo a ser más asertivo y demostrar que lo hago simplemente por ayudar a mejorar, nada más.
Otro aspecto que me desagrada de esta nueva situación es el tiempo que invierto en trasladarme desde mi casa hasta allá. No tengo carro, si aún no lp había mencionado antes y pues debo usar dos horas y tres medios de trasnporte de ida, y cuatro de venida, incluyendo el terrorífico Metro de Caracas. Toda mi vida he trabajado cerca de alguna estación del Metro, cosa de bajarme y caminar unas dos o cuatro cuadras y llegar fácilmente. Ahora debo bajarme del Metro, caminar unas tres cuadras para llegar a la parada del último transporte que me deja en toda la puerta de mi sitio de trbajado; ubicado en una zona residencial alejada de todo dónde debo llevar comida todos los días porque no tengo opciones para comer en otro sitio, más que una clínica cercana que no presenta mucha variedad. Anteriormente tenía muchas opciones para comer y hasta un centro comercial cercano.
Tengo por costumbre, después de almorzar, salir un rato de la oficina a caminar, distraerme, ver gente y así contrarrestar el efecto nocivo que el estar encerrado produce en mí. Allá lo aprovechaba muchísimo. Acá, es como difícil salir a recorrer colinar llenas de casas y terribles perros guardianes que hacne todo un escándalo cada vez que pasas frente a una de ellas.
Mamorta dice que me malacostumbre a hacer muchas cosas en vez de trabajr, sé que si es así, que tomé muchos hábitos que no son normales en cualquier otro lugar de trabajo. Pero, acá me siento tan constreñido, vigilado, y obligado a estar las 8 horas completas trabajando sin distraerme con nada más que una conversación con la gente que tengo a mi alrededor. Anteriormente me ponía a escribir mis trazos, o a leer los blogs de ustedes, o a jugar uno de mis vicios favoritos: el scrabble. Pero ahora, no tengo la libertad para hacer nada de eso.
Lo más difícil, pues madrugar tanto para llegar, estoy durmiendo muy poco. NO he podido meterme más a jugar scrabble y extraño mi rutina y a los grandes amigos que hice allí y por supuesto, me ha hecho muchísima falta conectarme con este espacio donde mi alma traza pedazos de mi historia.
tengo muchas cosas por escribir, tantas películas, vivencias, reflexiones, lecturas, y demás que no me alcanzaría hoy el tiempo para hacerlo. El no tener internet en la casa me limita muchísimo, además que mi pc es tán vieja y obsoleta que necesito comprar una nueva para poder tener acceso a la super autopista de la información, y la diversión.
Primero pensé, bueno al salir del trabajo puedo meterme en un ciber y escribir, pero encuentro tanto tráfico qué sólo me da tiempo para encontrarme con Marmota, vernos un ratito y arrancar cada quien para su casa. Los fines de semana, pues a dormir todo lo que no puedo entre semana y dedicarme a las diligencias pendientes (donde estoy no hay nada cerca y se me imposibilita ir al banco o a pagar los servicios de la casa). Me cuesta estar tanto tiempo alejado de este espacio, que es parte de mí mismo.
No podré escribir con la misma frecuencia que antes, por ahora, pero lo seguiré haciendo. En cuanto me mude con Marmota, ponemos la internet y ahí si me vana tener quizás hasta a diario posteando todo lo que me ocurre, todo lo que aprendo, lo que me alegra o me preocupa. Por lo pornto, no quiero alargar más este post que tiene como principal fin decirles que sigo aquí, pedirles que me ayuden (orando, rezando, enviando energía positiva o loq eu quieran hacer desde sus creencias) para que consiga pronto un hogar para mí y mi Marmota, para que tenga un mejor empleo y para que aprenda a lidiar con todos estos cambios que me han costado tanto y me han quitado hasta ratos de buen humor.
Seguiré aquí, seguiré compartiendo los trazos de mi vida, seguiré leyendo los suyos. Sólo que, por ahora, no puedo hacerlo con tanta frecuencia como antes. No solamente he extrañado trazar, tambiém he extrañado muchísimo leerlos, aprender de ustedes, reirme con ustedes, saber qué les está pasando, cómo van y hasta recibir los colirios que algunos publican a menudo.
Saludos y miles de bendiciones para ustedes.
PD: coloqué una pequeña encuesta, sólo para saber en qué medida han extrañado mis trazos.